Enseñar puede ser una de las cosas más bellas del mundo.
El que enseña siempre da algo de sí mismo, (su paciencia, su tiempo, su saber....) que aquel al que enseñó nunca valorará lo suficiente. Hasta que un día los papeles se tornen y sea él mismo el que enseñe a los demás y así ,devuelva a la humanidad aquel regalo que recibió.