Una marquesina en la parada de autobús, un lugar con mucho paso y que a la vez invita al silencio, una ciudad que clama juventud y saber. A medida que pasan los minutos se agolpan los viandantes y su figura quieta e inmóvil me recuerda a las estatuas. Todos se han fijado en la chica del cartel. Urbanita y con una pose sexy reclama su atención. Köseri vibra en la ciudad.
